sábado, 19 de septiembre de 2026

i griega

vi una foto

sonriéndome la memoria

inerte,

la mirada

soterrada

(la realidad me parpadeó)

 

volví a decir todas las palabras del mundo

menos tu nombre

gracia de dios

pues el "adiós"

ya te lo había dicho en otro lado

(como si el tiempo fuera lugar)

desasosegado

recordé el día que,

desesperado,

no supe si volver

o volver 

a ver 

o volver

a llorar

 

dije, te dije, todas las palabras

pero tu nombre se quemó

 

de las cenizas, el nivel del mar

del agua, la ventaja liminal

del viento, una forma de viajar

del trayecto, un nudo más

y del todo y de la nada,

solamente el umbral 

 

por ir atrás 

fui adelante

compuerta gigante

me volvió del olvido un lugar

más adelante (todavía) 

no fui para regresar

 

entonces mentí: dije la verdad

pero era otra verdad

(¿eras otra, verdad?)

era la misma

(eras la misma) 

desconocida

era tu sisma

era tu palabra, casi aturdida,

llegando tarde

(impostada con algo (adentro) de lo inefable)

y esa dosis impredecible de malestar

 

molestar, recuerdo, era un arte

hasta que lo volvimos rutina

con suerte prestada

divina

comedia

como carne

como comida

devorada 

ya en los huesos

recuerdo

que te recordé otra vez

una breve eternidad

 

críptico-para-sí

(descifrar intensidad)

clara-para-otros

(descubrir cómo pasar) 

y, de la historia que nadie contó

algo

(alguien)

contó cosas de más

 

veintidós saltos vitales

unos cuantos cuánticos

otros tantos espúmicos

y espásmicos otros más

 

entre el día y el logos, diálogos

de arte y, aparte,

de consumarte,

de consumirte,

de constreñirte,

de confundirte,

de consentirte, 

de abrazarte,

reducirte,

para expandirte,

deshacerte,

sin manosearte,

calibrarte,

para transformarte,

parpadearte

y, de casi-amarte,

elegí

dejarte

tres años de libertad

 

des-amarte

por desear dejar de desearte

nunca volví a desear igual: 

me amarré como quien oye sirenas

en un viaje que se convierte en casa

en un vuelo que derrite la cera

en una caída que transmuta la suerte

y desde el mar 

re-descubre su humanidad 

 

entre ícaros y sísifos

piedras y mares

en tus células, consagrados, altares

destellos de tormentas solares

tránsitos y rituales

hasta que, simplemente,

sea el próximo solo un sábado más